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Cosmos de tinta azafrán
lega tornasoles
lidera el contorno
de un batallón de estrellas
Tinieblas sometidas
a la eterna oscuridad
reúnen y liberan
a las fieras subyugadas
Y en el corazón de la cruzada
un escéptico y salvaje lobo solitario, que
bajo la luna no aúlla, rehuye
vaga por la estepa y su corazón fluye
Exhausto y postergado creíase acabado
expulsado del cielo, del infierno
aunque cobijado por la persistencia de la memoria
una entidad, un gran engendro deforme
con alma enredada en las entrañas
un simpatizante de los espejismos
un bohemio consternado,
y no por ello poco afortunado
Una flor matutina en un día huracanado
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