Entrar



Compartir en redes sociales o envíar una copia por email de esta página
que nos queda (a Nekane)
Escrito por Joan Dueñas   

Tenías la sonrisa amordazada

y el corazón resuelto a desgajarse.

 

Tenías ríos de sangre congelada

y una noche voraz, eterna y implacable.

 

Y me tenías a mi, rendido a tu mirada,

y a mi sueño imposible de abrazarte,

tenías la pasión febril de mis palabras

y un mundo de ternura para darte.

 

Nos queda un pedazo de historia entrelazada,

el alma acariciada por susurros,

el mar de nuestro corazón en calma

y mis anhelos soñando con los tuyos