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Eneldo, en ti confío
Escrito por Maria Isabel Escalas Ruiz   

 

Mi tío Eneldo siempre me defendía.

Dejaba que entrase en el espejo

y en la verde lámpara dejaba

que volase a través de mis lienzos

 

dejaba que viviese feliz

imaginando cabras

dejaba que tocase el piano

todas las mañanas.

 

Pero ahora mi tío ya no me consiente nada,

la esperanza se fue la otra noche cuando,

al volver a casa, ebria, en el suelo caí

y el carmín de mis labios

se esparció por la alfombra india de mis padres,

la cara.

 

Me levanté como pude,

él estaba ahí, como siempre

y me ayudó.

 

Prometí apreciar siempre

lo que muchos otros no quisieron darme.

Prometí ser aquello que fuese

más allá de la preocupación.

 

Prometí ser una bocanada de aire fresco.

Prometí apreciarme a mi misma.