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Una pincelada mal plazada
Escrito por Maeva Castillejo Grenier   

 

Quisiera poder tocar tu cuerpo

tan suavemente

como la brisa del viento mañanero

toca el pétalo de rosa

que crece en el suelo del jardín,

 

donde consumimos nuestro amor,

donde la palma de mi mano

fingiendo ser un rayo de sol

recorría la curva de tu cadera,

 

donde y cuando todo parecia insignificante a tu lado...

 

En ese jardín donde jure amarte

por encima de todo lo que pueda alcanzar la vista

y aún más lejos de donde haya llegado el hombre

y aún más lejos que aquella carretera

que enprendimos aquel día

en el que te prometi recuperar todo el tiempo que perdí mientras disfrutaba del pecado prohibido...

 

Era tan hermosa como tus cuervas,

tan apetesible como el suelo de tu jardín,

pero nunca tan electrilizante como tú,

puedo recordar mi vello elevarse

al rozar tus labios jugosos de sangre infiel

y poder saborear el jugo de la vengaza que acaparaste

como a un hijo ilegítimo,

 

como una pincelada mal plazada

en el cuadro inacabado que pintamos mano con mano,

mientras el sol atravesaba el cristal de nuestra habitación y se dirigía hacía un trocito de chocolate

que se emplazaba en la mesa llena de pintura

por nuestras pasiones consumidas aquella noche resplandeciente de estrellas,

este se derretía

como la llama que acabo con un amor muerto,

pero muy consiente por tu recuerdo

que no volveré a sacar a la luz...

Jamás...