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Escrito por Maria Isabel Panadero
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Mira que triste envejece
el gran pino solitario
el que nos daba su sombra
en las tardes de verano,
sigue erguido por su hombría
pisa su tierra cansado
quizás espere las risas
de aquellos lejanos años
cuando íbamos de niños
a descubrir los pecados
de todo lo prohibido
que hoy nos es tan amado.
Mira como el viejo reloj
le recuerda desalmado
que sus piñas no dan fruto
como hiciera en el pasado
marca desde la torre
lo que no ha de ser marcado,
impasible no descansa
nunca está de su lado.
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