|
Aquí me hallo con mi candor intacto,
perpetua sombra de mi tacto,
sentimiento exento de reproche,
interminable como el derroche
de tus besos
que ahogan mi pacto
con esta pasión que hoy devoro,
un abismo narrado en tus labios,
coloridos estigmas sonoros
de rojo cobrizo
y no de oro,
debí hacer caso omiso a los sabios,
gloriosos solitarios en facetas del amor
que ahora se hacen testigos del candor,
destronados en versos callados,
espíritus etéreos de reyes destronados,
monarcas de un imperio sin pudor.
Aquí me hallo regresando a la paz,
el candor huye,
ya abandona mi faz,
aun sé que en este lugar me hallo con mi candor,
efímero rapaz,
el rubor pasó,
y ahora solo callo.
|