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Vuelves a ser otra vez un fugitivo de los sueños que bautizas como efÃmeros,
vuelves a llenar la maleta de secretos
y a tomar un tren carente de destino,
a caminar otra vez por el doble sentido de unas vÃas que nunca has construido,
temeroso de volar y caer al precipicio,
como siempre inconsciente del sinsentido de caminar por un camino sin camino. Vuelves a ser otra vez el fugitivo de los sueños que bautizas como efÃmeros,
sin ver que eres tú el huidizo
y no son ellos los que se embarcan sin retorno en el ciclo de tu miedo consentido.
Ahora cierra los ojos y deja de ser ciego,
abre el corazón y mira lejos, deja de ser el fugitivo de ti mismo,
detente en la estación de los sueños
y toma el tren que anuncia tu destino.
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