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El balón prisionero, juego desconocido hace pocos años, se comenzó a popularizar cuando comenzó a aparecer en series de televisión, y hoy en día se juega en escuelas y centros deportivos, pues se caracteriza por tener unas reglas básicas muy sencillas:
El balón que se emplea es comunmente de color naranja y de un tamaño y dureza similar a los balones de boleyball, y por ello, en ocasiones, cuando no se dispone de una pelota de balón prisionero suele ser sustituida por una de boleyball.
El partido se desarrolla en un terreno de juego rectangular, separado en dos zonas simétricas mediante una red, de forma semejante a un campo de boleyball.
El número mínimo de jugadores necesario para poder jugar es de tres por equipo, es decir, 6.
No se estipula un máximo, aunque lo más usual es que no se juegue con más de 6 jugadores por equipo, pues un número superior de jugadores entorpece el juego.
El procedimiento de juego del balón prisionero consiste en manejar el balón golpeándo con las manos y las muñecas (nunca con el pie ni con la rodilla, pues si se hace se recibe una falta de expulsión del juego), y el objetivo es golpear a un rival con el balón. El golpe ha de ser directo, es decir, el balón no ha de botar en el suelo antes de golpear al rival.
Cuando un jugador es golpeado por la pelota, ha de salirse del campo de juego y colocarse en un área designada, próxima al mismo, dónde se colocan los jugadores que han sido “prisioneros”. Normalmente a esta zona se le conoce como “cementerio” o “muerte”
Si un jugador consigue atrapar la pelota lanzada por un rival, sin ser golpeado por la misma, entonces adquiere la posibilidad de elegir a un compañero que haya sido hecho “prisionero” para que salga de la zona de la muerte y vuelva al terreno de juego.El juego termina cuando un equipo se queda sin jugadores, y, por tanto, ha ganado el equipo contrario.
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