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No es algo que sea nuevo para muchos que una empresa que tenga buenos productos pero no sepa mantener su buena reputación, al final quebrará. Por ello es fundamental saber mantener la buena reputación de una empresa.
La importancia de una imagen impecable
Cuando un cliente, un socio o un proveedor llega a una empresa, lo primero que suele ver son las instalaciones de la misma, lo más normal es que sea un local, que puede tener o no parking. Es preciso que la imagen de los mismos ayude a mantener la reputación de la empresa, por lo cual es impresncindible mantener todo limpio, tanto de suciedad como de antiestéticas pintadas. Si se rompiera algún vidrio de alguna puerta o ventana, es preciso repararlo inmediatamente de forma profesional, pues aunque es bastant obvio que da una imagen pésima de una empresa es tener el crital de la puerta roto y enmendado con cuantro cintas de papel de embalar, se sorprendería de ver como grandes cadenas multinacionales han tenido eso en algunas de sus tiendas, las cuales, al final, acaban cerrando a pesar de tener buenos precios y buen servicio. Lo más adecuado es tener un seguro que lo cubra, y si pasa con mucha frecuencia, buscar colocar cristales irrompibles.
Lo más adecuado es que periódicamente se salga a comprobarlo, lo usual es hacerlo al menos una vez cada dos horas. Otra posibilidad es tener una cámara de vigilancia que nos permita tener monitorizado en todo momento el área externa de la empresa, para así poder limpiar o evitar que pinten o dejen suciedad, antes de que sea visto por cientos de personas y dañe a la reputación de la empresa.
La importancia de sus empleados y de sus clientes
Muchas empresas tienen como parte de sus clientes a sus propios empleados o a amigos y conocidos de éstos, y lo que cuenten sus empleados de usted es publicidad gratuita siempre, pero en manos de su empresa está que esta publicidad sea positiva para la empresa, y por tanto ayude a mantener, o incluso mejorar, la reputación de la empresa, o por el contrario sea publicidad negativa.
La publicidad es cara, muy cara, y la gente suele mirarla con escepticismo, pues piensan que el dueño siempre hablará bien de su empresa, aunque no sea cierto. Pero la publicidad que le hagan sus empleados, si es buena, es ás eficaz, pues es más creible, pues son “recomendaciones de amigo” y no “publicidad” a los ojos de la gente.Lo mismo pasa con los clientes: un cliente satisfecho hablará bien de su empresa y la recomendará. Uno descontento, hablará mal, y aconsejará no tenerle en cuenta.
Para recibir una publicidad positiva de empleados y de clientes, es preciso que piensen que su empresa es magnífica. Y muchas veces solamente es necesario cumplir con lo pactado, es decir, no intentar ahorrarse algunos euros haciendo que los trabajadores trabajen más horas sin cobrar, o siendo desagradable sin ser necesario,
y con los clientes, no debe nunca de menospreciar a algún cliente, ni creerse que puede ganar más dinero engañándoles o haciéndoles comprar algo que no quieren. Por ejemplo, queda feo cuando un supermercado da un céntimo de menos en las vuelta al cliente, y otro día, por faltarle un céntimo, le obliga a devolver algún artículo comprado. Hubiera sido mejor asegurarse de tener céntimos en caja. No os extrañará que los supermercados que hacen cosas así acaben teniendo que cerrar, ¿verdad?
Colaborar con actos benéficos y obra social también son acciones que no solamente ayudan a mantener la reputación de la empresa, si no que la incrementan. Y a veces se pueden hacer con un coste prácticamente cero para la empresa, como pasa en las campañas de “recogida de alimentos para donárselos al banco de alimentos”, dónde muchas empresas actúan como punto de recogida, lo cual tiene un coste practicamente cero, especialmente si el banco de alimentos está cerca, pues solo se precisa ir cuando se tenga bastante acumulado y entregarlo, o a los supermercados, que en lugar de tirar la comida que ya no pueden vender, por estar demadiado próxima la fecha de caducidad, la donan (aunque hay supermercados que la venden, incluso después de pasada esta fecha, y al principio creen que ganan, pues la gente no siempre mira la fecha de caducidad, pues confían en que el supermercado no les venderá productos caducados, pero cuando la gente se da cuenta, dejan de ir, y al final el supermercado tiene que cerrar)
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