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Agujetas
 Las agujetas son consecuencia de una sesión de entrenamiento más intensiva de lo habitual.
Hasta hace poco se pensaba que las agujetas se debían a la presencia de residuos de ácido láctico presentes en los músculos tras un esfuerzo fuera de lo normal.
En realidad, teniendo en cuenta el flujo sanguíneo y la vasodilatación que se produce durante el esfuerzo, no existe más ácido láctico en la parte trabajada que en el resto del cuerpo, por lo cual si las agujetas se debieran al ácido láctico, se debería sentir dolor en todo el cuerpo, pero ésto no es así.
En realidad el ácido láctico se elimina algunos minutos después de realizar el esfuerzo físico, y lo que causa las agujetas es que las fibras musculares sufren microrroturas.
Los esfuerzos excéntricos son los que crean más agujetas
Ejemplos de ese tipo de esfuerzo son el descenso en montaña o el sentarse en una silla.
En el movimiento excéntrico, el músculo proporciona un esfuerzo a la vez que se alejan sus puntos de inserción.
Esa rotura y su consolidación es la que provoca las agujetas.
La aspirina alivia un poco el dolor provocado por estas roturas, por ello sirve para sentir menos las agujetas
También es eficaz el masaje, puesto que mejora la recuperación y a la vez permite evitar la aparición de contracturas.
Para principiantes, o para cuando se retoma la actividad al principio de una temporada, se recomienda hacer sesiones leves que impliquen un vasto abanico de grupos musculares. |