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Puesto de moda durante gracias al cine, el oxido nitroso es un elemento muy especial a la hora de tunear un coche y demostrar que se puede ser el más rápido o, por lo menos, el más preparado.
Lo cierto es que este elemento tan particular del mundo del tuning, usado hasta la saciedad en películas como “The fast & the furious” o “Mad Max”, tiene su origen en la II Guerra Mundial, donde fue utilizado por los aviones aliados. Posteriormente, se utilizaron en el mundo de la competición, aunque casi siempre de forma ilegal, por lo cual estos sistemas para aumentar la potencia de los coches permanecieron durante mucho tiempo en el olvido. Mas, en la década de los setenta, los ingenieros Mike Termos y Dale Vaznaian formaron la compañía Nitorus Oxide Systems Inc. consiguieron perfeccionar el sistema y rentabilizar sus aplicaciones en los motores de altas prestaciones.
La base de este sistema singular sistema de impulsión es el oxido nitroso, compuesto por una parte de oxígeno y dos de nitrógeno. Al aplicarlo en el motor durante la combustión, a una temperatura de 300º centígrados, el oxido nitroso se divide en sus dos componentes. Por un lado, el oxígeno permite que se queme más combustible, aumentando la potencia del motor. Por otro, el nitrógeno funciona como amortiguador en los cilindros, controlando la combustión y bajando la temperatura entre 15 y 25º centígrados.
Los actuales kits de oxido nitroso que existen en el mercado, alejados de la competición, están adaptados a los combustibles habituales, para no ocasionar daños en el motor, y permiten que el conductor lo aplique a voluntad, aunque para los poco experimentados existe la posibilidad de instalar el pulsador conectado al acelerador, de tal modo que se inyecta oxido nitroso en el motorautomáticamente, según se pisa a fondo el pedal. De hecho, una de las condiciones requeridas para utilizar este sistema es que el motor supere las 2.500 revoluciones por minuto (rpm), pues, en caso contrario, las escasas cantidades de oxígeno y combustible existente en los pistones pueden provocar la detonación del motor.
De igual forma, el sistema debe ser accionado cuando el coche circula en cuarta o quinta marcha. En caso contrario, se somete a todo a la transmisión a un sobreesfuerzo inadecuado. Otra recomendación es esperar unos quince segundo entre cada inyección de oxido nitroso para que el motor recupere su mezcla habitual.
Al accionar el sistema, se logra una brusca aceleración, hasta el punto que se observa como la aguja del cuenta revoluciones avanza rápidamente hacia el corte de encendido. En cifras, un motor de cuatro cilindros puede obtener ganancias de entre cuarenta y sesenta caballos, mientras que propulsores de seis cilindros pueden alcanzar entre 75 y 100 caballos, sin necesidad de hacer ningún tipo de modificación.
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