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La Confusión en el viaje astral

Cuando una persona alcanza cierta practica en la ejecución de los viajes astrales, suelen suceder dos cosas: Que deja los preámbulos de sensaciones y visiones ambientales para pasar inmediatamente a los canales. Que tarde o temprano termina convirtiendo su experiencia mística en una simple proyección mental Usted se preguntará como puede distinguir una experiencia astral de una proyección mental. Pues la forma es muy sencilla: La experiencia astral se convierte en proyección mental cuando la persona domina y filtra, desde su mente y desde su aposento, todo lo que ve, percibe y siente en el supuesto viaje astral. El viaje astral es libre, mientras que la proyección mental es inducida, y en el viaje astral, el cuerpo astral conduce al cuerpo mental, pero no le deja tomar la iniciativa en ningún momento. En la proyección mental, el cuerpo mental dirige, o cree dirigir, al cuerpo astral hacia símbolos y sitios comunes a todos los humanos: tabúes, miedos, prejuicios, ideas preconcebidas, ensaladas de ángeles y religiones, etc. El cuerpo astral es libre y sólo regresa cuando le apetece, o cuando le obligan a regresar otros seres. El cuerpo mental permanece siempre unido al cuerpo físico, y el cuerpo astral no necesita el cuerpo físico, es mas, a menudo lo detesta. Pero el cuerpo mental no sabe verse sin cuerpo físico y se aferra a la vida, cuando quiere vivir, o al caos y a la muerte, cuando sus deseos íntimos son enfermizos, caóticos o autodestructivos. El viaje astral puede ser espontáneo, pero la proyección mental requiere, más que la concentración, el deseo de hacerlo. Nadie realiza una proyección mental sin proponérselo. El viaje astral es una forma de muerte y la proyección mental es una forma de vida. Por todo ello, cuando la persona siente que domina sus viajes astrales, lo que en realidad está haciendo es dominar sus proyecciones mentales. Todo intento de racionalizar una experiencia mística nos lleva inevitablemente a filtrarla por nuestra educación y medio ambiente, es decir, no lleva a convertirla en algo físico y jerárquico, con lo que quitamos su aspecto más espiritual. Nuestros conceptos de espacio y tiempo no tiene nada que ver con el plano astral. Ahí no hay espacio ni tiempo, aunque contenga todo el espacio y el tiempo del universo. Ahí no existen símbolos, aunque éste contenga una gran carga simbólica para nosotros. El viaje astral es solo un sendero que comunica el más allá con la vida física, pero no tiene nada que enseñarnos para la vida física. Con el viaje astral no podemos adivinar el futuro ni descubrir una fórmula ni obtener información sobre nuestro parientes muertos. Una proyección mental sí puede sacar provecho físico, psíquico, médico, anímico y material para la persona, por que nace y revierte en un acto físico. La proyección mental pende de nosotros, nuestra mente no es libre y se sujeta a nuestras concepciones y capacidad de aprendizaje. El cuerpo astral puede mantener cierta cohesión con nosotros, por lo menos hasta el momento de la muerte, pero su existencia no depende de nuestra inteligencia ni de nuestra memoria. La inmensa mayoría de los los magos, filósofos y religiosos han fracasado al querer racionalizar y sacar provecho de los astral, por que jerarquizar y concebir lo inconcebible y lo ingerarquizable es un acto mental, un ejercicio humano, no una meta ni un proyecto astral. El se humano, a través de sus instituciones, religiones e ideas, puede tener un plan, pero el plano astral no tiene ningún Gran Plan para el hombre. El gran plan pertenece, sin duda alguna, al mundo intelectual, que sigue siendo una proyección mental por místico que se presente. La proyección mental puede ser poderosa, pero el plano astral no necesita de poderes. Todos llegaremos a él algún día, a pesar de las barreras y trampas que nos auto impongamos mentalmente. En base a todo esto creo que ha quedado bien claro que una cosa es el viaje astral, libre y sin compromisos religiosos, afectivos, psíquicos, personales o materiales, y otra cosa muy distinta una proyección mental, que si tiene relación con todo lo que afecta al hombre. Los que se interesan medianamente las ciencias ocultas, escuchan a menudo que una persona se ha quedado "colgada" al realizar una experiencia de viaje astral. Si se diese el caso de la desconexión del cuerpo físico con el astral, eso seria la muerte (es cuando se rompe el cordón de plata) y por lo tanto no podrían contarlo. Así que ni caso, nadie que se sepa se murió después de una experiencia de viaje astral y si eso ocurrió alguna vez no creo que pudiera contárnoslo. El viaje astral tampoco altera las neuronas ni el equilibrio psíquico más de lo que ya estén alterados antes de la experiencia, por que el viaje astral no es una droga. Es mas, cuando se realiza correctamente un viaje astral por medio de alucinógenos como el peyote, la ayahuasca, el ácido lisérgico o drogas similares, la persona no sufre daño físico alguno. A no ser el daño que puedan provocar esas drogas como es la dependencia e intoxicación. Por supuesto, si ingiere las drogas, lo que suele suceder a menudo, lejos de hacer un viaje astral sólo logrará alucinar tonterías, destruirse una cuantas neuronas y volverse drogadicto. En este caso si es posible quedarse "colgado". Por otra parte, como ya había señalado, los viajes astrales producen taquicardias cuando el cuerpo astral hace su reentrada en el cuerpo físico. Una persona sana no padecerá en absoluto, pero una persona con problemas cardíacos puede tener problemas. Finalmente, una disposición religiosamente esquizofrénica, o cualquier otra patología mental, pueden verse agravadas físicamente después de una experiencia de este tipo, lo que puede arruinar un organismo aunque el cuerpo astral siga estando perfectamente. Pues bien cuando se practica de forma sencilla, consciente, correcta y directa, no tiene el menor peligro y no hace daño alguno, al contrario, puede ayudarnos a corregir cierto tipo de problemas y enfermedades.